¿Conocés esa frase que dice que estamos hechos de historias? James Clear te diría que estamos hechos de decisiones. No la vas a ver en un cuadro de un Airbnb, pero vas a sentir el bichito de la satisfacción cuando mires hacia atrás y veas lo que lograste cuando nadie estaba mirando. Ups, creo que eso sí lo vas a encontrar en un Airbnb.
En su libro Hábitos Atómicos, James Clear explica que los hábitos son la forma en que construimos nuestra identidad. Si ponemos nuestra atención en quiénes somos y en quiénes queremos ser, en lugar de poner el foco en una meta concreta, vamos a manejar mejor la ansiedad o la frustración de vivir mirando hacia un objetivo que muchas veces puede hacer que nos desvíemos de nuestra intención original.


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¿A qué se refiere con esto? Según James Clear, tenemos que pensar en qué tipo de persona queremos ser y, con base en esto, cada decisión que tomemos tiene que ser un voto a favor de esa identidad que queremos construir.
Por ejemplo, si te propusiste leer 20 libros en el año pero no tenés incorporado el hábito de leer, el número puede parecerte abrumador y frustrarte. Sin embargo, decir: «Quiero ser una persona lectora» tiene otro color, ¿no?
La pregunta que tenemos que hacernos para empezar a ser esa persona lectora es: ¿Qué haría una persona lectora en X situación?
¿Una lectora scrollea durante una hora en su celular mientras está en una sala de espera o saca un libro de su bolso y empieza a leer? ¿La lectora entra a una librería o sigue de largo? ¿La lectora va a una feria de libros? ¿La lectora tiene libros en su casa?
Hoy te quiero compartir 10 claves para (re) encontrarte con la lectura desde un lugar amable y sostenible.
1) Llevá siempre un libro
No importa a dónde vayas, llevá un libro en tu bolso. Nunca sabés cuándo vas a tener unos minutos para leer. Y si estás en tu casa, dejalo siempre a la vista.
¿Querés practicidad? Las fundas de libros —sobre todo las que tienen bolsillos— son una excelente opción para guardar tus chiches de lectura en un solo lugar. La mía es de Astrid ♥

2) Separá bloques de tiempo
Leer 90 minutos por día puede parecerte difícil de cumplir, pero ¿y si lees media hora en tres momentos distintos del día?
Programá la alarma de tu celular para leer 30 minutos a la mañana, 30 a la tarde y 30 antes de irte a dormir —además, vas a descansar mejor, ya que vas a evitar la luz de las pantallas.
3) Haciendo números
Si querés terminar un libro en un tiempo determinado, por ejemplo, una semana, dividí las páginas entre siete y priorizá leer esa cantidad exacta de páginas por día.

4) El «no» es tu mejor amigo
Tu tiempo de lectura es valioso, necesario, y enriquecedor para tu mente y espíritu. Si esperás a que el día te dé permiso para sentarte a leer sin distracciones ni interrupciones, obligaciones, compromisos ni asuntos por resolver, vas a estar un rato muy largo.
5) Invertí en un lector electrónico
El Kindle es muy útil cuando no sabés si un texto te va a gustar y preferís leerlo primero en digital antes de comprar un ejemplar en físico. También es una puerta para encontrar libros que no llegan a las librerías o que ya no se imprimen.
Extra tip: no te olvides de las bibliotecas locales. Podés asociarte a tu biblioteca más cercana y llevarte libros a tu casa.
6) Movete entre lo real y lo imaginario
Algo que me gusta hacer es alternar entre libros de ficción y no ficción. Cuando termino una novela, paso a un libro de ensayos, poemas o una biografía, y después vuelvo a otra novela o a un cuento. Es una forma de entrar con la cabeza más «fresca» a una nueva lectura.
7) Usá un diario de lecturas
Llevar un registro de tus lecturas puede servirte de motivación. Comprá un cuaderno que te guste, y cuando termines un libro, anotá el título, la autora, la fecha y qué te pareció. Vas a ver qué lindo y gratificante es revisar el cuaderno unos meses después y sorprenderte con todos los títulos que anotaste.

8) Unite a un club de lectura
Si el compromiso con otros te ayuda a cumplir tus objetivos, entonces los clubes de lectura te van a gustar. Tenés opciones virtuales, presenciales, temáticas, de pago y gratuitas. Los clubes son como los libros: puertas a nuevos mundos.
¿Nunca habías pensado en sumarte a un club? Quizás este sea el lugar para vos.
9) Hacelo especial
Elegí un lugar luminoso, donde puedas sentarte con comodidad y nadie vaya a interrumpirte.
Si tenés un televisor en tu habitación, considerá la posibilidad de mudarlo a otro espacio. Tu cuarto es un lugar sagrado de recarga y descanso, no de ruido y pantallas.
Convertí la lectura en un ritual diario. Prendé una vela o un hornito con esencias, prepará tu bebida preferida y disfrutá del momento.
10) No sos vos; tampoco es el libro
Si un libro no te entusiasma, regalalo o guardalo. Quizás no es el momento adecuado. Algunas lecturas nos encuentran cuando estamos listxs para disfrutarlas, y las que no resuenan hay que dejarlas pasar. No hay medallas por terminar un libro a disgusto.
¡Eso es todo por hoy!
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Gracias por tu lectura ♥
Con cariño,
Gianina


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